ALDEAS INFANTIL ES SOS DE CHAIMÁVIDA

42 años cambiando historias
Fecha Fundación 1 de octubre de 1973 (en operación desde el 1 de octubre de 1971)
Ubicación Calle Rengo #83, Concepción
Total niños, niñas y adolescentes acogidos 39

Fundada el 01 de octubre del año 1973, pero en operaciones el 01 de octubre de 1971, esta Aldea está ubicada en la comuna de Concepción. Su objetivo sigue siendo entregar entornos familiares y temporales a aquellos niños y niñas de la Región del Bío-Bío que así lo necesitaran, pero bajo una modalidad itinerante, donde casas SOS ubicadas en diversos sectores de Concepción dan vida a esta Aldea inserta en la comunidad.
En la actualidad, la Aldea de Chaimávida acoge un total de 39 niños, niñas y adolescentes que se esfuerzan por superar la adversidad y tener fe en el mañana. 7 de estos jóvenes se encuentran en el programa de Comunidad Juvenil, cursando educación superior técnico profesional, siendo apoyados en su preparación para la vida independiente. En la actualidad, ellos estudian carreras como: Educador Diferencial, Diseñador de Ambientes, Técnico en Prevención de Riesgos, Mecánica Automotriz, Contador Auditor, Trabajo Social y Química Ambiental.
Entre los logros de 2014, en un convenio con el Colegio Alemán de San Pedro de la Paz, los niños y  niñas fueron invitados a participar de talleres de manualidades, que se dio inicio en noviembre y finalizó en vísperas de navidad. Además, la Aldea fue premiada por la Universidad de las Américas, como la mejor “Organización Colaboradora”, destacándose el trabajo entre ambas instituciones, especialmente con la escuela de Psicología, donde madres y tías reciben apoyo en estrategias de manejo conductual para los niños, niñas y adolescentes.
A continuación te presentamos la historia un padre, quien gracias a su compromiso y valentía recuperó el cuidado de sus 3 hijos.

Javier un padre a toda prueba 
 

Javier González y su familia

En febrero de 2014 y con la ayuda de Aldeas, Javier González volvió a vivir junto a sus 3 hijos: Benjamín, Jessica y Martín de 14, 13 y 11 años, quienes permanecieron 4 años en Aldeas Infantiles SOS de Chaimávida, por una medida de protección emanada por el tribunal de familia de esa ciudad.
Este hombre de 45 años, junto a quien fuera su esposa, perdió el cuidado de sus hijos tras reiterados episodios con su conyuge, los que sin quererlo vulneraron derechos de sus hijos. Tras estas tormentosas situaciones la pareja se separó y la mujer se fue con los niños a la casa de sus padres en el campo.
Un día Javier fue a visitar a sus hijos cuando vivían con su madre, y vio a Jessica sola en un vertedero. Luego de este episodio comenzó a luchar por los niños en tribunales, tuvo que reunir pruebas para que el juez le creyera que sus hijos estaban viviendo en malas condiciones. Fue un largo camino en el que este hombre muchas veces quiso detenerse, pues no tenía fuerzas para continuar, pero el amor a sus hijos le daba esa fortaleza necesaria.
Tras evidenciarse las malas condiciones en la que estaban los niños, finalmente fueron separados del seno materno y llegaron a Aldeas Infantiles SOS de Chaimávida, en donde los niños fueron acogidos y cuidados por la madre SOS Marisol Elizalde. Al ver a sus hijos bien atendidos y protegidos por la organización, Javier comenzó a realizar todo lo que le indicaron los profesionales de la organización para lograr sanarse. Inició terapias psicológicas y no hubo día en que nos los fuera a ver, incluso iba a sus reuniones y cuando los niños se portaban mal o a Benjamín le daba una de sus pataletas por todo lo vivido, él estaba allí para apoyar a Marisol, quien lleva más 20 años protegiendo a miles de niños y niñas que han pasado por su cuidado.
Mediante el soporte y la ayuda que Aldeas le ofreció, Javier empezó a trabajar de secretario en un estudio jurídico y tiene una patente de mini market que pronto quiere utilizar, porque su sueño es trabajar en su casa para estar todo el día junto a sus hijos. Fueron muchos años separados, de mucho dolor, pero hoy gracias al apoyo que la organización le brindó para que lograr salir adelante y, por supuesto, gracias a su valentía y voluntad, los niños viven muy felices junto a él.