Testimonios de vida

“Soy una agradecida de la vida y de Aldeas Infantiles SOS”


Ingrid tiene 31 y es enfermera profesional

Cuando Ingrid Quijada tenía 9 años, su madre biológica falleció y, producto de ello, Aldeas Infantiles SOS de Bulnes se convirtió en su nuevo hogar. Siempre se destacó por ser muy buena alumna, tanto es así que la organización decidió inscribirla en un colegio particular para potenciar sus habilidades. A paso firme, esta joven logró acceder a dos importantes becas estatales que le permitieron seguir la carrera de sus sueños: Enfermería en la Universidad del Biobío. Mientras estudiaba, Aldeas la apoyaba y acompañaba en todo su proceso.
 
Hoy Ingrid tiene 31 años y es una enfermera profesional con una hermosa familia. Su marido e hijas son su máxima felicidad. “Soy una agradecida de la vida y de Aldeas Infantiles SOS. Fue en ese lugar que me ofrecieron las herramientas para nunca dejar de soñar. Recuerdo que con mi primer sueldo, compré un computador y se lo llevé a la casa donde yo viví en la Aldea de Bulnes, para que los niños pudiesen tener mejores herramientas de estudio y logren sus anhelos, tal como yo lo hice”.

 

Un pequeño, pero gran héroe
 


Joaquín en la ONU

Joaquín representa una historia digna de distinguir, todo un ejemplo de superación y resiliencia. Este adolescente de 14 años acogido por Aldeas Infantiles SOS de Quilpué, por primera vez en su vida, voló en avión para llegar a New York como vocero de los niños, niñas y adolescentes de la región frente a las Naciones Unidas (ONU). En medio de aplausos espontáneos por su discurso, dio a conocer la opinión e inquietudes de sus pares sobre la propuesta de la agenda de desarrollo post 2015 como representante del Movimiento Mundial por la Infancia de Latinoamérica y El Caribe, del cual Aldeas Infantiles SOS Chile es parte.
En medio de su sólido discurso, escrito de su puño y letra, señaló: “No todo es estadísticas y números, sino también diálogo, participación y percepciones. Ahora que están hablando de medición, necesitamos se aseguren de que lo que están midiendo es la calidad de la educación y el verdadero impacto de ésta en la vida de los niños. Y que además, la erradicación de la pobreza y la desigualdad se midan a través de cómo los niños viven mejor con sus familias, sin violencia y con amor. Ustedes me dirán que es difícil medir el amor, pero no es difícil crear las condiciones que lo fomenten, para que todos los niños pueden disfrutar de él sin discriminación”.
Joaquín volvió a vivir junto a su familia, mientras Aldeas Infantiles SOS le seguirá prestando toda la ayuda a él y su familia para continuar adelante en este camino marcado por la valentía, fuerza y resiliencia de este adolescente de 14 años. 

 

Una familia para Rodrigo
 


Rodrigo agradece el fortalecimiento

Rodrigo es un niño de 13 años que cautiva con su tímida sonrisa. Llegó a Aldeas Infantiles SOS de Padre Las Casas, Temuco, tras el cierre repentino del centro que lo cuidaba. Desde esta fecha, su historia familiar ya hablaba de un distanciamiento perpetuado en años. Realidad que se mantuvo hasta que Paola Torres se da cuenta de que su hijo Andrés, todos los días preparaba dos panes (sándwiches) para llevar de colación y al preguntarle sobre esta situación, su hijo le responde que es para invitar a su amiguito que vive en un hogar. Es así como la familia entera se encariña con Rodrigo.
Paola conversa con los profesionales de la Aldea para evaluar la posibilidad de asumir el cuidado total del niño, lo cual de inmediato es validado por los Tribunales de Familia, respondiendo al derecho de los niños a vivir en familia. Comienza así un hermoso proceso donde Rodrigo se muestra muy feliz con esta oportunidad. Finalmente, en el mes de julio de 2012, en una audiencia se determina que Rodrigo definitivamente vivirá junto a esta maravillosa familia. El niño está radiante de felicidad y abraza a la profesional que apoyó este proceso, para luego correr a un abrazo definitivo con quien será su nueva cuidadora. Psicólogos y trabajadores sociales están contentos, porque una vez más se trabajó en fortalecer a una familia que suma a sus vidas a uno de los niños que estuvo en Aldeas Infantiles SOS de Padre Las Casas.

 

Ariel, una historia de inspiración
 


Ariel hoy es un hombre pleno

Ariel Arancibia llegó a Aldeas Infantiles SOS de Quilpué a los 3 años, junto a sus hermanos biológicos. Su madre decidió dejarlos solos junto a su padre, quien tras el abandono optó por entregar el cuidado de sus hijos a esta Aldea. 
Tras el paso de los años, en Aldeas Infantiles SOS, Ariel tuvo la oportunidad de estudiar, cursando Ingeniería en Comercio Internacional en la Universidad del Mar. En esta época conoció a Karen, hoy su esposa, quien también vivía en esta Aldea. Él le ayudaba con reforzamiento de clases de matemáticas y en vacaciones trabajaba en la misma Aldea en labores que le permitían reunir dinero, tales como salvavidas, portero, etc.
Cuando él tenía 27 años y ella 21 se casaron. Fruto de este matrimonio nacieron tres hijas, hoy de 16, 12 y 6 años. Sin embargo, ellos quieren tenderle la mano a una niña que no goza del cuidado de sus padres y, por ello, se encuentran en proceso para adoptar a una cuarta integrante. Ariel hoy tiene 44 años y no sólo es un hombre feliz, sino también muy exitoso. Trabaja para la minera Escondida en Antofagasta y siempre ha permanecido en contacto con Aldeas Infantiles SOS y hoy asegura “lo que soy se lo debo a Aldeas”. 

 

Javier un padre a toda prueba
 


Javier logró recuperar la felicidad

En febrero del año 2014 y con la ayuda de Aldeas Infantiles SOS de Chaimávida, Concepción, Javier González volvió a vivir junto a sus tres hijos de 15, 14 y 12 años, quienes permanecieron cuatro años en Aldeas, por una medida de protección emanada por el tribunal de familia de esa ciudad.
Este hombre de 45 años, junto a quien fuera su esposa, perdió el cuidado de sus hijos tras reiterados problemas intrafamiliares. Una vez ingresados los niños a Aldeas y al ver a sus hijos cuidados y protegidos por la organización, Javier comenzó a realizar todo lo que le indicaron los profesionales de Aldeas para lograr capacitarse. Inició terapias psicológicas y no hubo día en que no los fuera a ver, incluso iba a sus reuniones y cuando los niños se portaban mal, él estaba allí para apoyar a la madre SOS Marisol Elizalde, quien lleva más 20 años protegiendo a miles de niños y niñas que han pasado por su cuidado.
Mediante el soporte y la ayuda que Aldeas le ofreció, Javier empezó a trabajar de secretario en un estudio jurídico y hoy tiene una patente de mini market que pronto quiere utilizar, porque su sueño es trabajar en su casa para estar todo el día junto a sus hijos. Fueron muchos años separados, de mucho dolor, pero hoy, gracias a su valentía y voluntad, los niños viven muy felices junto a él.
*Los nombres de los niños, niñas y adolescentes menores de 18 años han sido cambiados para resguardar su derecho a la privacidad de sus historias.