En Chile 2 niños de cada 1000 se encuentran separados de sus familias, en instituciones de protección y cuidado (Fuente: Observatorio del Sistema Judicial, Fundación Justicia y Derecho y UNICEF).
La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) y las Directrices de Naciones Unidas sobre las modalidades alternativas de cuidado de los niños establecen que vivir en familia es un derecho de todo niño, niña y adolescente. En ese sentido, el lugar más propicio para que un niño se desarrolle siempre es en un entorno familiar natural, afectivo y estable, con padres o adultos capaces de brindarles un cuidado de calidad y un entorno protector.
Sin embargo, muchos niños en América Latina y El Caribe han perdido o corren el riesgo de perder el cuidado de sus familias, debido a que sus padres o los adultos responsables de su crianza se ven a veces imposibilitados de proporcionar un cuidado adecuado para que el niño se desarrolle física, intelectual y emocionalmente.
Estas situaciones responden a diversos aspectos políticos, económicos, sociales y culturales. La compleja interacción entre factores externos e internos a la familia, como la pobreza, la desigualdad y la exclusión social, entre otros, exponen a los niños a una situación de mayor vulnerabilidad.
Si bien existen múltiples causas que varían de acuerdo a las características de los distintos países de la región, las principales causas son: violencia intrafamiliar,  violencia de género, situación de calle, trabajo infantil, explotación sexual comercial, desastres naturales, conflictos armados, VIH-SIDA, consumo problemático de drogas, discapacidad y migraciones.


Según cifras del 4º Estudio sobre Maltrato Infantil llevado a cabo por UNICEF el año 2012:
  • 71% de los niños y niñas ha sufrido un tipo de violencia.
  • 8,7% de los niños y niñas ha sufrido abuso sexual.
  • 19,5% de los niños y niñas es víctima de violencia psicológica.
  • 25,9% de los niñas y niñas es víctima de violencia física grave.
  • 49,4% de los casos de violencia física hacia los niños y niñas se vuelven a repetir.
  • 21% de los niños y niñas que son víctimas de violencia física grave consumen medicamentos para mejorar su rendimiento o comportamiento.
  • 42,1% de los niños y niñas que son víctimas de violencia tienen una mala relación con sus compañeros.
  • 53,4% de los niños y niñas que ha sufrido violencia física grave cree que el castigo físico sirve para la formación de los hijos.
Además, datos del Servicio Nacional de la Mujer indican que las principales consecuencias de la violencia intrafamiliar de tipo física contra los niños y niñas identificadas son: ser victimizados en la escuela (35,3%), tener problemas de salud mental (30,3%), consumir alcohol (28%) y consumir drogas (13,8%).
La violencia intrafamiliar ejercida por padres, cuidadores o adultos responsables del niño en el hogar puede adoptar múltiples formas. Por un lado, la violencia física es la que se ejerce mediante golpes, azotes o sacudones, causando un daño físico al niño. Numerosos estados latinoamericanos están reformando su legislación para proteger mejor a niñas y niños contra la violencia. De los 19 estados latinoamericanos, Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Uruguay y Venezuela han reformado sus leyes para prohibir el castigo físico y humillante en todas sus formas; y 9 países más se han comprometido a hacerlo, entre ellos Chile.
La violencia psicológica es aquella que se realiza a través de amenazas, gritos, intimidaciones y humillaciones, haciendo sentir al niño que es despreciado e incapaz. La violencia sexual implica forzar o seducir al niño a formar parte en actividades sexuales inapropiadas para su edad con el objetivo de satisfacer las necesidades de los adultos. Se reconoce cada vez más, que un gran porcentaje de niños y niñas son perseguidos y agredidos sexualmente por las personas más cercanas a ellos.
La negligencia también es considerada una forma de violencia, entendida como el descuido, la falta de supervisión y de protección reiterada de los niños contra todo tipo de daño, por parte de las personas encargadas de su cuidado.
Según los estudios realizados en 18 países de América Latina y El Caribe, la violencia es una de las principales causas de la pérdida del cuidado familiar, generando impactos negativos en la salud, crecimiento y bienestar del niño.
Las tecnologías de la información también, pueden llevar asociado un grave riesgo de violencia, incluidos abuso y explotación sexual en línea, más conocido como grooming. Según el Informe Anual de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños, publicado recientemente arroja que:
·         Se calcula que el número de imágenes de abusos a niños en Internet aumentó en un 1.500% de 1997 a 2006.
·         Los niños que aparecen en ellas son cada vez más pequeños: más del 80% tienen 10 años o menos, y el 3% tiene 2 años o menos.
·         De las imágenes y los vídeos examinados, el 17,5% mostraban a niños de 15 años o menos, y el 85,9% de ese contenido se había generado usando una cámara web en vez de un dispositivo móvil.
·         Del contenido que mostraba a niños de 15 años o menos, el 93,1% mostraba a niñas.
Tal como lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño (CND), todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a vivir en un entorno seguro, estable y libre de violencia.