CELEBRAMOS 45 AÑOS AYUDANDO A LOS NIÑOS Y NIÑAS DE CHILE
Desde que Aldeas Infantiles SOS llegó a Chile en 1965, miles de niños y niñas han pasado de condiciones de maltrato y vulneración, a tener el cuidado y el amor que les entrega su familia SOS. |
Desde que Aldeas Infantiles SOS llegó a Chile en 1965, miles de niños y niñas han pasado de condiciones de maltrato y vulneración, a tener el cuidado de una madre social que los quiere como si fueran sus propios hijos y les proporciona las condiciones necesarias para su desarrollo.
El concepto de Aldeas Infantiles SOS se basa en que los niños que han pasado situaciones traumáticas, pueden recuperarse con el amor y la seguridad que entrega una familia, incluso si no es su familia de origen. Este modelo rompe con las formas tradicionales de atención a niños en riesgo social y promueve la figura de la familia sobre la institucionalización que los niños sufrían en este tipo de lugares. La iniciativa surgió en Austria hace más de 60 años y fue el medico Hermann Gmeiner, su fundador, quien la llevo por todo el mundo, llegando a 132 países actualmente.
Una aldea es una especie de condominio con 14 casas y al interior de cada una de ellas, viven 9 niños y niñas de diversas edades junto a la madre social, que es una funcionaria de la organización que ha sido arduamente preparada para cumplir el rol maternal mientras en niño este a su cuidado.
En Chile existen 14 Aldeas Infantiles SOS y 7 Centros Sociales, donde se promueve el buen trato hacia los niños y niñas y se fortalece a las familias para que puedan brindar a sus hijos el amor y la estabilidad que necesitan.
Dada la importancia que tiene la familia en el desarrollo de las personas, en Aldeas Infantiles SOS los niños siguen viendo a su familia biológica, a menos de que un juez de familia determine que esto es nocivo para su desarrollo. Muchas veces los padres y madres, son ayudados por la organización a través de programas de fortalecimiento familiar, para que superen sus problemas y vuelvan a reunirse con sus hijos. Otra de las particularidades de la organización, es la preocupación porque los jóvenes que no regresaron con sus familias, accedan a la educación superior y encuentren herramientas para romper el círculo de pobreza y vulneración del que han sido victimas, sólo al final de este proceso, cuando el joven ya puede independizarse y valerse por si mismo, deja la aldea para dar cupo a otro niño que lo necesita.









