ALDEAS INFANTILES SOS DE ARICA

27 años brindando esperanza y amor a los niños de Chile
Fecha de Fundación 30 de enero de 1989, pero en operaciones desde el 13 de marzo  de 1988
Ubicación Calle Diego Portales #2552, Arica.
Total niños, niñas y adolescentes acogidos 55


Aldeas infantiles SOS Arica

Inaugurada el 30 de enero de 1989, pero en operaciones desde el 13 de marzo de 1988. La Aldea de Arica, lleva 27 años sembrando esperanza en la Región de Arica y Parinacota. Esta Aldea SOS  cuenta con una población actual de 55 niños, niñas y adolescentes. De ellos, 3 jóvenes están bajo el sistema de vivienda asistida (programa de jóvenes) y 4 de ellos en Comunidad Juvenil, siendo preparados para su vida de adultos independientes, ya sea cursando estudios técnicos superiores o universitarios. Entre las carreras destacan técnico parvulario, kinesiología, pedagogía en inglés e ingeniería en prevención de riesgos.
Hoy son 7 familias, quienes dan vida a esta Aldea de la ciudad de la primavera. Entre los principales logros de este programa en 2014 podemos destacar que 12 niños y niñas que obtuvieron la Beca Presidente de la República. Además, a fines de ese mismo año, se premiaron alrededor de 15 niños/as que obtuvieron mejor premio, esfuerzo y mejor conducta, quienes fueron llevados al DAKAR en la ciudad de Iquique.
Otras de las particularidades de este programa es que la mayoría de los niños y niñas practican surf, pues Arica se destaca por sus playas. También los niños/as participaron en un Campeonato de Fútbol, obteniendo el 2° lugar.
A continuación presentamos la historia de Araceli Sepúlveda, una mujer que creció física y emocionalmente en esta Aldea. Todo un ejemplo de superación que enorgullece a la familia SOS de Arica.

“Viví en un mundo donde predominaba el arte y la cultura”


Araceli y su hermosa familia

Araceli Sepúlveda nació en Arica el año 1983 en el seno de una familia con pocos recursos y un padre biológico que se desentendió de su familia. En ese escenario, la madre de Araceli no pudo hacerse económicamente cargo de sus cuatro hijos. Por ello, tuvo que tomar la difícil decisión de apartar a dos de sus hijos de su lado buscando darles mayor seguridad y bienestar.
Es así como Araceli, junto a su hermano Miguel, fueron acogidos en 1987 por Aldeas Infantiles SOS de Arica. De esta Aldea Araceli guarda los mejores recuerdos. Los más vivos son  las clases de arte que dictaba el profesor Eric Riveros. “Era muy comprometido y entusiasta,  siento que a través del arte en sus distintas formas ayudó a los niños, niñas y adolescentes de esa época a potenciar nuestra personalidad, a desarrollar nuestro talento y a superar la frustración cuando ésta nos invadía”. “Viví en un mundo donde predominaba el arte y la cultura”. El canto, el baile, el teatro o la música fueron medios de contención y comprensión en momentos difíciles o inestables emocionalmente para Araceli.
Durante toda su estadía en la Aldea de Arica, su madre, sagradamente cada tres meses, acudía a visitarla –ese fue el régimen de visitas establecido en aquel entonces-. Cuando Araceli alcanzó la adolescencia, la mamá SOS que la cuidaba desde que llegó a la Aldea se jubiló, un hecho que la afectó negativamente. Se volvió más irascible y desarrolló un carácter rebelde, propio también de su edad. Por ese motivo, la organización tomó la decisión de enviarla a la Aldea de Antofagasta ya que los psicólogos consideraron que cambiar de ambiente le podía hacer bien.
Cuando cumplió 17 años, y a pesar de que su vida en Aldeas era plácida, alegre y emocionalmente estable, Araceli quiso empezar a hacer su vida de forma independiente. En Aldeas conquistó la resiliencia necesaria para cosechar una adultez plena. Es así como decidió estudiar la carrera de Trabajo Social. Comenzó a trabajar para poder pagarse un arriendo. Siempre estuvo apoyada moralmente por sus 3 mamás, la biológica, la tía de la Aldea de Arica y la tía de Antofagasta. Así pudo salir adelante sin problemas.
Hoy Araceli vive con su pareja con quien tiene un hijo de 1 año y 10 meses, sigue trabajando como trabajadora social y se declara feliz. Tiene una relación maravillosa con su hijo aunque se declara demasiado protectora. Todo lo que aprendió en Aldeas lo aplica con su hijo, entregándole mucho amor en sus primeros años de vida, le enseña a comunicarse, a sociabilizar y a descubrir el entorno que le rodea. Araceli se siente profundamente agradecida con Aldeas Infantiles SOS, su crianza allí fue plena y positiva, donde ella siempre se sintió muy respaldada por su entorno.