En cada uno de nuestros Programas preventivos, hay familias que enfrentan el día a día con enorme valor. Son madres, padres, abuelos y cuidadores que, a pesar de la adversidad, buscan proteger lo más valioso que tienen: el amor y la unión de su familia.
En los Programas de Prevención que desarrollamos, se acompañan familias que atraviesan momentos difíciles para que puedan fortalecerse y evitar que la separación.
Esta Navidad, con tu ayuda, podremos entregarle una canasta de Navidad a más de 200 familias dentro de los Programas de Antofagasta, San Ignacio, Portezuelo, Ránquil, Carahue y Castro, dado que muchas de esas familias no podrán celebrar como quisieran.
Esta canasta, más que alimentos, es un símbolo de unión y cuidado. Es la prueba de que cuando una comunidad se une, los vínculos se hacen más fuertes y los niños crecen sabiendo que pertenecen. Todos somos bienvenidos en esta comunidad.