En esta Navidad, cada niño y niña que participa en nuestros programas residenciales, recibirá un regalo pensado especialmente para él o ella.
Cada historia empieza con una carta. Los niños y niñas escriben —a veces con timidez, otras con una sonrisa imparable— lo que les gustaría recibir. Algunos piden un juguete, otros un libro de aventuras o una polera de su equipo favorito. Detrás de cada deseo hay una historia de esperanza y un anhelo de conexión.
Con tu aporte, estarás apoyando a 185 niños y niñas que participan en nuestros programas residenciales.
Cuando llega el día de Navidad, los rostros se iluminan. Ese instante —cuando un niño se da cuenta de que alguien pensó en él— refleja lo que somos.