Hoy, reconstruir depende de todos y todas
La pérdida supera los 1,2 millones de euros, pero el daño va mucho más allá de lo material: se perdió un espacio lleno de historia, vínculos y oportunidades para la infancia. Chaimávida fue hogar, cuidado y esperanza.
Hoy, su reconstrucción es una oportunidad para transformar la emergencia en futuro. Con tu aporte, podemos volver a levantar un espacio seguro y digno, y seguir protegiendo el derecho de niños, niñas y adolescentes a crecer en familia.