Una experiencia para recordar toda la vida

Carla de Aldeas Infatiles SOS de Puerto Varas

Carla Paredes dice que guarda los mejores recuerdos de Aldeas Infantiles SOS de Puerto Varas, lugar donde estuvo gran parte de su vida. Ingresó junto a uno de sus hermanos cuando tenía solo 3 años y hoy, a sus 22, dice  guardar los mejores recuerdos de su niñez y adolescencia junto a su familia de la Aldea.
“Fue muy lindo vivir en la Aldea. Mi mamá es muy acogedora, éramos una familia muy unida. Mis recuerdos más vivaces es de cuando nos íbamos de paseo por los alrededores de la ciudad, al lago Llanquihue en verano, a unos campings hermosos, jugábamos a la pelota, voleibol, tanto juegos. Hacíamos cosas muy divertidas y andábamos juntos para todas partes”, recuerda Carla.
Haber llegado tan pequeña a un lugar desconocido podría haber sido fue una experiencia muy fuerte, pero su familia no podía cuidarla, porque vivían en condiciones de extrema pobreza. “Yo era indefensa, muy frágil, pero mi familia SOS me entregó valores, me apoyaron emocionalmente y me dieron, todas las cosas materiales que necesitaba, nunca me faltó nada”, recuerda con cariño la joven.
Hoy y gracias a tu apoyo, Carla es asistente de Párvulos y trabaja feliz cuidando niños en un jardín infantil de Puerto Varas. Tiene mucha confianza en sí misma y sabe que puede lograr lo que se proponga en la vida, gracias a todas las herramientas que ella ha buscado y que también le brindó la organización. 
“Mi verdadera familia siempre ha sido la de Aldeas. Ahora no vivo junto a ellos, pero siempre visito a mis hermanos, voy a ver a mi madre y apoyo a la organización en lo que puedo”.
Los jóvenes que no logran revincularse con sus familias, siguen necesitando de tu apoyo para egresar de Aldeas preparados para su vida adulta. Necesitan cursar su educación superior, encontrar un  trabajo quienes no puedan estudiar y también reconciliarse con su historia de vida para avanzar hacia una vida libre de  malos recuerdos.  
Son muchas las aristas que aborda tu compromiso con ellos, éste impacta en su presente pero también en su futuro. Su bienestar como niño disminuye las probabilidades de repetir los patrones de vulneración en su vida adulta.

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