conversatorio sobre niños desinstitucionalizados y trastornos mentales

La actividad contó con la participación de Juan Pablo Orlandini, Director Nacional de Aldeas Infantiles SOS, del médico psiquiatra Mauricio Gómez, jefe del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud (MINSAL), y del doctor Rafael Sepúlveda, encargado de Salud Mental en la Subsecretaría de Redes Asistenciales del MINSAL.

“instituciones totales” tienen riesgos

Santiago 08 de julio 2016. En el marco del segundo Conversatorio Anual de Observa, en conjunto con Aldeas Infantiles SOS, se exploró la vía de la desinstitucionalización, como medio para enfrentar la atención en salud mental de los pacientes, especialmente niños, niñas y adolescentes, lo que permitiría mejorar la calidad de la atención y enfrentar una arista importante en el riesgo o la pérdida del cuidado familiar.
Juan Pablo Orlandini destacó así la labor de la organización en Chile, cuyo principal objetivo es lograr que los niños, niñas y adolescentes vivan en familia y disminuyan su experiencia en instituciones. Los expertos, por  su parte, destacaron que para lograr una pronta recuperación de las personas con necesidades de atención en salud mental, estas deben llevar una vida normal.
“Evitar el desarraigo y la desvinculación es la principal acción para lograr resultados positivos en estos tratamientos. La hospitalización debiera ser el último recurso en una escalada de pasos previos que determinen que el paciente pudiera ser un peligro para sí mismo o su entorno”, afirmó el Dr. Rafael Sepúlveda. Destacó la importancia de un modelo comunitario que responda a las necesidades de salud mental desde la atención primaria: “Esto quiere decir a grandes rasgos que reciba atención primaria en su consultorio vecinal, se le entregue un tratamiento farmacológico y regrese a su casa a realizar sus actividades normales”. El Dr. Sepúlveda destacó los principios de integración, continuidad y externalidad de los tratamientos y subrayó la importancia de desarrollar conversaciones prácticas en torno a los casos, en el nivel local, accediendo a los programas de acompañamiento implementados a través de los COSAM.

Por su parte, el Dr. Mauricio Gómez, en su presentación sobre “desinstitucionalización”, afirmó que actualmente se desconoce el número de niños, niñas y adolescentes institucionalizados que requieren atención de salud mental, pero que tampoco es deseable realizar el ejercicio de confeccionar listados de pacientes “prioritarios”; ya que el sistema de salud funciona de manera descentralizada y los criterios de enfrentamiento y los flujos de derivación deben ser establecidos en cada localidad. Con todo, es tarea del Estado a nivel central, recabar esta información para mejorar la oferta programática y destinar los recursos de forma más eficiente.
Gómez, destacó las contradicciones de cualquier modelo de atención residencial, ya que las “instituciones totales” tienen riesgos y dañan a las personas, en circunstancias que están allí para ser ayudadas. También destacó que en Chile, todas las personas con necesidades en salud mental, presentan también ciertas discapacidades y carencia de apoyo social, cuestiones que deben tener en cuenta las estrategias y planes de desinstitucionalización. Al tiempo que se necesitan leyes que hagan efectivos los derechos y recursos financieros que puedan redistribuirse con un criterio flexible; los procesos de desinstitucionalización también requieren tener en cuenta algunos principios, como la transitoriedad de la internación (hospitalización); un tratamiento lo menos restrictivo posible, en el contexto de la medicina general; contar con dispositivos específicos para los casos graves y complejos y buscar desarrollar una variedad de dispositivos de cuidado comunitario y de apoyos sociales, que impliquen un modo alternativo de ofrecer lo que entrega la “institución total”. El Dr. Gómez insistió en que los diagnósticos clínicos y las razones que motivaron el ingreso, no son muy importantes a la hora de mirar la institución; mientras que si es imprescindible categorizar las necesidades actuales de las personas para generar la respuesta adecuada a ellas y no que se adapten a los programas existentes.  
La realización de este nuevo conversatorio de Observa, responde al propósito de contar con una instancia de capacitación de los profesionales que trabajan por mejorar la realidad de los niños, niñas y adolescentes vulnerados en sus derechos. En tal sentido, no constituye un espacio para generar respuestas hechas y a la medida, sino que entregar los elementos para que los equipos puedan reflexionar sobre sus prácticas, en las condiciones particulares en que se desenvuelven, de modo que puedan generar las respuestas más adecuadas a su realidad particular.

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