Madres SOS de Malleco y Concepción reciben importante reconocimiento

Juana Arriagada y Guillermina Araneda son dos mujeres con alma y corazón de madre que recibieron importantes reconocimientos por su labor y entrega durante más de 30 años cada una. La primera de ellas por Sename Araucanía, y la segunda, por la Municipalidad de Concepción.

Reconocimiento por su gran labor

 Hay muchas visiones respecto de la maternidad, distintas formas de vivirla y sentirla. Sin embargo, en una cosa se comulga y es que el amor de madre traspasa lo biológico. Tal es la historia y ejemplo de vida de Juana Arriagada y Guillermina Araneda. La primera de ellas es una cuidadora SOS de Malleco, quien recibió un importante reconocimiento por parte del SENAME Regional con motivo de la celebración del "Día de la Maternidad", como una forma de realzar el rol que desempeñan mujeres como ella -madres SOS- en la crianza de niños y niñas.
 

Mientras que Guillermina, pertenece a las cuidadoras SOS de Aldeas Infantiles en Concepción desde hace 35 años, quien fue reconocida la I. Municipalidad de Concepción en la premiación de las madres más destacadas de la comuna, eligiendo a solo dos postulantes, en lo que fue una inclusión en el criterio de la premiación, dado que la tía Guillermina no es madre biológica, haciéndose énfasis por su compromiso con la labor social.
Juana no tuvo hijos biológicos, sin embargo, ha criado más de 30 niños y niñas pertenecientes a Aldeas Infantiles SOS en Angol. Tras 32 años de trabajo en Aldeas, Juana se jubiló, pero el llamado del amor fue más fuerte y actualmente  presta apoyo en la organización –un refuerzo de amor- le llama ella.
Como muchas de las cuidadoras SOS que actualmente se encuentran formando parte de Aldeas, Juana se inició en la organización por la mera necesidad laboral. Al paso del tiempo y tras ‘enamorarse’ de los niños y niñas que estaban a su cuidado, le fue imposible abandonar la organización, al punto que hoy a sus 63 años continúa unida a Aldeas Infantiles SOS.

Descripción: C:\Users\dtoro\AppData\Local\Microsoft\Windows\Temporary Internet Files\Content.Outlook\0L3WWR6G\MAH06902(1).jpgUno de los casos que más la marcó en sus años de servicio en Aldeas, fue la llegada de un bebé que venía en estado de extrema  desnutrición y muy desvalido. Actualmente ese niño gracias al amor y los cuidados que le brindó Juana ya es un hombre de 36 años, que formó una linda familia y es un exitoso empleado público de la municipalidad de Temuco.
Juana comenta emocionada que siempre le pidió a Dios que la ayudara en su tarea de mamá SOS, “siempre fui transparente con los niños, les inculqué valores, les enseñé a quererse ellos mismos y respetarse. Yo quise elegir esta vida de ayuda y entrega a los más desvalidos, donde querer es enseñar, no mal enseñar”. Con la misma emoción habla del orgullo que siente por todos los niños y niñas que ha cuidado a los que sólo les pide sean gente de bien y buenas personas.
En el caso de Guillermina, en toda su experiencia laboral al interior de Aldeas, ha cuidado a más de 30 niños, con los cuales mantiene contacto. La saludan para fechas especiales, como el Día de la Madre y Navidad, y tiene varios “nietos” de corazón: De hecho, la mayor de ellas se encuentra estudiando en la universidad.
Ella cuenta que su mayor orgullo son los éxitos de sus hijos e hijas en todo ámbito: “Cuando llegué, me dijeron que debía estar contenta si sólo salvaba la vida de un niño; ahora, cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que tengo a mi haber varios “salvados”, muchos de ellos profesionales, que han salido adelante pese a las dificultades”, plantea.
Y es que para Guille todos los niños tienen la capacidad de superar los obstáculos de la vida y salir adelante. La clave para ella es descubrir las posibilidades de cada uno y ayudarlos a incrementar la confianza en sí mismos, a través de la paciencia, el amor y la compañía.
Ambas historias se cruzan con muchos hitos en común, pero que al final de cuentas están unidas principalmente por el lazo del amor de madre más allá de todo.