Gran convocatoria de socios en nuevo “Bienvenido a la Aldea”

“Mi felicidad hoy fue ver sus sonrisas”, “Les queda prohibido no hacer realidad sus sueños”, “Estoy feliz de haber compartido con ustedes, estudien mucho y cuiden a sus hermanos, madre y tías”, “Me hace tan bien ver tu esfuerzo para salir adelante en la vida y poder ayudarte en ello”, “Nunca olviden que la vida es maravillosa y ustedes tienen la suerte de vivirla”. Éstas fueron sólo algunas de las frases que los socios escribieron de su puño y letra para los niños y niñas que viven en Madreselvas, tras su visita el pasado sábado 22 de abril.


Faltaban unos minutos para las 11 de la mañana y el equipo de Fidelización esperaba ansioso la llegada de unos 20 socios que se habían inscrito previamente para el primer “Bienvenido a la Aldea” del año. Una jornada ideada para quienes decidieron convertirse en defensores de los derechos de los niños y niñas, y que generosamente apoyan de forma económica y mensual su sano desarrollo. 

Poco a poco comenzaron a llegar junto a un amigo, porque en esta oportunidad, la invitación era para el socio más un invitado. La mayoría de ellos lo hizo junto a un familiar que ya conocía la labor de Aldeas Infantiles SOS Chile. Los niños y niñas que viven en esta Aldea, comenzaban a dejar de lado sus clases de deportes y se acercaban curiosos a las visitas para saludarles.  Junto con ellos, los perros y mascotas de los niños, también acompañaban a los socios en su llegada. Fue así como el salón comenzó a repletarse y las sillas se hicieron pocas. Es que finalmente, asistieron más de 50 personas a conocer el modelo de trabajo de Aldeas y la actividad, sólo por la concurrencia, ya se convertía en todo un éxito.

El encuentro partió con las palabras del Director Nacional, Juan Pablo Orlandini, quien agradeció el apoyo de cada una de las personas asistentes, que acompañan la vida de los niños y niñas que estén en los programas. Hoy el camino a la autosostenibilidad financiera es una premura que enfrenta toda la organización y que sin el apoyo de ciudadanos comprometidos con los niños en situación de vulnerabilidad, no podremos sacar adelante. “Gracias a su apoyo estamos desde Arica a Ancud para dar respuesta a diversas problemáticas que enfrentan las familias chilenas,” señaló. 



Luego de esta apertura, llegó el turno del dueño de casa, el Director de la Aldea Madreselvas, Leonardo Huequelef, quien relató el funcionamiento del programa que lidera y el trabajo que realizan con las familias de los niños. “Hoy atendemos a más de 60 niños y adolescentes, y también trabajamos con sus familias, porque la idea es que ellos regresen con su núcleo. No el mismo que perdió sus cuidados, sino uno más recuperado, más empoderado y que haya solucionado sus problemas”. 

“Estoy muy agradecido de iniciativas como éstas. Lo más fácil siempre es donar dinero y sentir que uno contribuye, pero aquí realmente quienes están haciendo el trabajo, son ustedes y como socio, no me queda más que felicitarles por ello”, asintió Noé Garrido, uno de los socios asistentes. “Yo tengo una historia de vida similar a muchos niños que están aquí, por temas de violación a los derechos humanos crecí sin mi padre, sé lo que es eso y sé que uno necesita apoyo de muchas personas para salir adelante. Hoy traje a mi señora, para que ella también se convierta en socia. Ustedes necesitan tener recursos para seguir adelante con su labor”, aseguró Gabriel Aránguiz, otro de los socios.

Tras esta recepción, los socios y socias pudieron visitar una de las siete casas que dan vida a la Aldea de Madreselvas. Las tías María y Evelyn les esperaban felices a cada grupo. Ellas les contaron acerca de su labor, hace cuántos años trabajaban en Aldeas y cómo es el día a día con los más de 7 niños que cuidan y protegen cada una. Emocionados, los socios recorrieron los espacios de los niños. Los hijos de algunos de ellos se mezclaban con los niños de la casa, jugaron y fue así como todos se unieron en un solo espacio y corazón.

Agradecemos a cada socio y socia que nos regaló su mañana de sábado para conocer el trabajo que realiza Aldeas en Chile y se emocionó con cada palabra, con cada sonrisa, con cada gesto de los niños, que sin duda, cobran vida gracias a su apoyo. 
 
¡Nos vemos pronto para vivir un nuevo “Bienvenido a la Aldea”!